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Opinión del lector: No dejemos que Nuevo México se convierta en la letrina nuclear de Estados Unidos

14 de junio de 2013-. Cambiarle el nombre a los desechos radioactivos no los hace menos peligrosos. Si bajo un nombre dado no puede entrar al estado, no debería hacerlo bajo otro. Sin embargo eso es lo que el Departamento de Energía (Departmen of Energy, DOE) de Estados Unidos está proponiendo.

Una y otra vez, durante los últimos 25 años, las autoridades federales y estatales les han prometido a los ciudadanos de Nuevo México que los desechos radiactivos de alto nivel jamás se dispondrían en la planta piloto “Waste Isolation Pilot Plant (WIPP)” del condado de Eddy County. La legislación establece que a la WIPP de Nuevo México se le permite aceptar únicamente los desechos transuránicos de menor radiactividad (i.e. herramientas, guantes y botas contaminadas) y no los desechos de alto nivel.

En otro convenio, bajo la gubernatura de Bill Richardson, el DOE acordó que los líquidos, sólidos y lodos radiactivos almacenados en Hanford, Washington, así como los tanques y residuos manejados como de alto nivel jamás deberían entrar a la WIPP. Hanford es la instalación que ha producido más de 60,000 armas nucleares, ahora inútiles, y el sitio nuclear más contaminado de la nación. A este “estofado” nuclear, las cortes y el Acta Política de Desechos Nucleares (Nuclear Waste Policy Act) lo han definido como desechos radiactivos de alto nivel. De acuerdo con la ley y obligaciones contractuales, estos desechos no pueden enviarse a la WIPP.

A pesar de esto, se ha confirmado que siete de los tanques de Handford tienen fugas y que 14 más podrían tenerlas, de acuerdo con el DOE. Los tanques de Handford han sobrepasado por mucho su expectativa de vida y es probable que otros tanques también adquieran fugas en un futuro próximo, La solución a las fugas en Washington por la que ha optado el DOE es romper sus acuerdos con Nuevo México. El departamento quiere cambiar las leyes, modificar los permisos y desecar los desechos líquidos o contenerlos en cemento o un material similar para cambiar su clasificación a “desechos anteriormente de alto nivel”. Bajo este plan, 3.1 millones de galones de desechos transuránicos se podrían renombrar y, bajo esta nueva designación, enviar a la WIPP.

Este esquema es simplemente otro movimiento en el enfoque fraudulento del DOE para lidiar con la crisis de desechos nucleares de Estados Unidos. Después de los desechos de Handford, existen muchos otros listos para la reclasificación. Sin importar cuán malos sean los problemas de Handford, tirarlos en Nuevo México no es una solución. Además de que destroza las establecidas obligaciones legales, contractuales y morales a nuestro estado, esta idea está llena de problemas técnicos y logísticos, sin mencionar que desvía dinero de las verdaderas soluciones. Nosotros decidimos nuestro futuro ahora. ¿Queremos que Nuevo México se convierta en la letrina nuclear de la nación? Hemos hecho más de lo que nos correspondía para solucionar este gran problema.

El consenso entre los grupos preocupados ambientalmente por las armas nucleares, incluyendo el “Handford Challenge” en el estado de Washington, es:

·         Construir tanques sólidos, resistentes y de doble coraza para remplazar los tanques con fugas de Handford.

·         Vaciar cualquier tanque que se identifique con fuga activa.

·         Desarrollar un plan para remover y tratar los residuos que ya se han fugado al ambiente

·         Completar la construcción de la Planta de Tratamiento de Handford en el presupuesto y tiempo establecidos y comenzar a inmovilizar los tanques de desechos en vidrio, como se tenía planeado.

·         Crear una agencia federal de limpieza que se encargue de resolver nuestra crisis de desechos nucleares.

El DOE está tratando de convencer a Nuevo México, a puerta cerrada, de que modifique el permiso de la WIPP para admitir los tanques de desechos más radiactivos de Handford. No se han ofrecido audiencias públicas, únicamente se aceptarán comentarios por escrito que sean enviados antes del lunes 10 de junio.

Debemos pedir a nuestros líderes electos y al departamento ambiental del estado que se mantengan firmes contra las tácticas abusivas sobre armas nucleares de la coalición industria-gobierno. Si el DOE y Nuevo México se coluden para permitir que se reclasifiquen 3.1 millones de galones de desechos nucleares de alto nivel para que se entierren en la WIPP, esto traería una nueva oleada de desechos para los que la WIPP no está designada; mandaría un mensaje de que (bajo la presente administración) Nuevo México se encuentra a la venta y permitiría tanto una ruptura grave de la ley y las promesas, como una traición vergonzosa a la confianza pública en nuestro gobierno. No se han ofrecido audiencias públicas, únicamente se pueden someter comentarios por escrito a trais.kliphuis@state.nm.us antes de las 5 p.m. del lunes.

Richard Johnson ha sido residente de Santa Fe por 33 años y un activista local en el tema de armas nucleares desde 1988. Co-fundó los grupos “Concerned Citizens for Nuclear Safety” y “Business Against WIPP y se encuentra en el comité de vigilancia nuclear de Nuevo México.

Opinión de Richard Johnson para el Santa Fe New Mexican. Nota de: http://www.santafenewmexican.com/opinion/my_view/article_6a2f4159-83ea-5e14-880b-0a90037a4d56.html