Quiénes somos
Desastres en el mundo
Energía nuclear en México
Galería
Contacto


Publicaciones
A pesar de que la energía nuclear está sufriendo una enorme crisis y que claramente se puede ver en Fukushima, vemos a países invertir grandes cantidades en la investigación nuclear para generar una supuesta altísima electricidad. Pero como todos sabemos, el deseo de quemar el dinero con la energía nuclear para la electricidad no se basa en motivos racionales para la mayor parte del suministro de electricidad nacional. La energía nuclear sigue siendo un símbolo de pertenencia del club de los ricos y poderosos. Cualquiera que sea el costo.... Aquellos que invierten incluyen China, India, EE.UU., Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos - sólo para nombrar los pocos países donde el capital sustancial - y hablamos de decenas, si no cientos de miles de millones de €.... se ha asignado ya a invertir. Por supuesto que hay otros como el Reino Unido, pero hasta ahora la financiación no es clara o convenida.

El artículo “Cambio climático, seguridad energética y nucleoelectricidad: una apuesta incierta” del Dr. Gian Carlo Delgado Ramos y de la socióloga Leslie Cristina Campos Chávez, fundamenta de una forma clara y objetiva los detalles que encierra la energía nuclear en aspectos que en la penumbra del conocimiento algunas veces no son tan claros para los no expertos en el tema. Hace un recuento de los principales accidentes relacionados con la generación de energía proveniente de la nucleoelectricidad y analiza a profundidad los accidentes de Fukushima y Chernobyl.

This paper evaluates studies that contain plausible indications of health damage caused by the Chernobyl catastrophe. The authors of this paper attach importance to the selection of methodically accurate and comprehensible analyses. Due to the already mentioned methodical difficulties, it is not our aim to present the “right” statistics in contrast to the obviously wrong ones given by the IAEA, since these can never be found. They can only supply us with indications as to the diversity and extent of the health effects we should be dealing with when we talk about the health effects of Chernobyl.

To ascertain solid tumor mortality in towns near Spain\'s four nuclear power plants and four nuclear fuel facilities from 1975 to 1993, we conducted a mortality study based on 12,245 cancer deaths in 283 towns situated within a 30-km radius of the above installations. As nonexposed areas, we used 275 towns lying within a 50- to 100-km radius of each installation, matched by population size and sociodemographic characteristics (income level, proportion of active population engaged in farming, proportion of unemployed, percentage of illiteracy, and province). Using log-linear models, we examined relative risk for each area and trends in risk with increasing proximity to an installation.

The results reveal a pattern of solid-tumor mortality in the vicinity of uranium cycle facilities, basically characterized by excess lung [relative risk (RR) 1.12, 95% confidence interval (CI), 1.02-1.25] and renal cancer mortality (RR 1.37, 95% CI, 1.07-1.76). Besides the effects of natural radiation, these results could well be evincing the influence on public health exerted by the environmental impact of mining. No such well-defined pattern appeared in the vicinity of nuclear power plants. Monitoring of cancer incidence and mortality is recommended in areas surrounding nuclear fuel facilities and nuclear power plants, and more specific studies are called for in areas adjacent to installations that have been fully operational for longer periods. In this regard, it is important to use dosimetric information in all future studies.

El multimillonario Proyecto Manhattan para la fabricación de la bomba atómica permitió el desarrollo tecnológico de los reactores nucleares aplicados, posteriormente, a la generación de electricidad. Estados Unidos, con su programa “Átomos para la Paz” propagó por el mundo la tecnología que había desarrollado para la guerra. Se decía que sería más caro medir y cobrar la energía nuclear que producirla; que se ocuparía para generar electricidad, volar aviones, mover automóviles, etc. Los problemas derivados de accidentes y de la carencia de una opción de almacenaje para los desechos radiactivos que produciría, eran vistos como algo para lo cual no tardaría en encontrarse solución. Cincuenta años después, esa solución no ha llegado, el riesgo de un accidente ya se hizo catastrófica realidad y los desechos se acumulan en varios puntos del planeta sin contar con un destino final. Estos hechos, además de los altos costos de esta energía, se han convertido en los principales obstáculos para su desarrollo.

Desde hace 25 años, cuando explotó uno de los reactores de Chernobyl, la energía nuclear no acaparaba tantos titulares en los medios. Al igual que entonces, nuevamente lo hace asociada a una emergencia, la que lamentablemente vive Japón y cuya magnitud real aún desconocemos. En una mala jugada del destino, este vínculo de los peligros de la energía nuclear ocurre de nuevo en la nación que por primera vez sufrió, hace 66 años, los impactos de este tipo de energía, luego de que Estados Unidos arrojara dos bombas atómicas en su territorio.

Chernobyl ha sido el peor accidente nuclear civil que ha ocurrido hasta el momento pero, de ninguna manera, el único. La historia de la energía nuclear es un diario de accidentes y desastres: desde crisis parciales hasta filtraciones radiactivas y fallas en los sistemas internos. Los archivos demuestran que estos accidentes no están confinados a un tiempo, país o tipo de reactor en particular. Esto enfatiza lo que Greenpeace ha advertiro desde hace décadas — la energía nuclear es inherentemente peligrosa.